La siesta: cuándo ayuda y cuándo puede perjudicar tu sueño
La siesta puede ser reparadora, pero no siempre. Te contamos cómo hacerla bien y en qué casos conviene evitarla.
En España la siesta forma parte de la cultura, aunque cada vez menos gente puede permitirse echarla. ¿Es buena para la salud? La respuesta corta es que depende: para algunas personas es un buen recurso para recuperar energía, y para otras puede empeorar el sueño nocturno.
Qué es una siesta y para qué sirve
Una siesta es un periodo breve de sueño durante el día. Tras una mala noche o cuando hay mucha carga de trabajo, puede aliviar la somnolencia, mejorar el estado de alerta y el ánimo. Para muchas personas es simplemente una forma de recuperarse y sentirse mejor a media tarde.
El bajón de energía que se nota después de comer tiene que ver con el ritmo natural del organismo, que presenta un descenso de la alerta a primera hora de la tarde, y no solo con la comida.
Cómo hacer una siesta que sume
Si decides echarla, algunas pautas generales pueden ayudar:
- Que sea corta: veinte o treinta minutos suelen ser suficientes para notar el efecto sin quedarte en un sueño profundo del que cuesta salir.
- A primera hora de la tarde: hacerla tarde puede restar sueño por la noche.
- En un lugar tranquilo: con poca luz y ruido, aunque no tiene por qué ser una cama; un sillón cómodo vale.
- Con alarma: pone un límite y evita que se alargue sin querer.
- Con tiempo de reaccionar: al despertar puede haber un rato de atontamiento. Dale unos minutos antes de conducir o de tareas que exijan atención.
Cuándo puede perjudicar
Hay situaciones en las que conviene replantearse la siesta:
- Si tienes problemas para dormir de noche: las siestas largas o tardías pueden reducir la «necesidad de sueño» al llegar la noche y mantener el círculo del insomnio. Muchas guías sobre insomnio recomiendan limitarlas o evitarlas.
- Si te despiertas muy mal: sensación de mareo, mal humor o más cansancio tras la siesta suele indicar que ha sido demasiado larga.
- Si estás cansado de forma persistente: necesitar una siesta larga todos los días puede ser señal de que duermes poco o mal por la noche, o de algún problema de salud.
Somnolencia excesiva: cuándo consultar
Quedarse dormido sin querer durante el día, en reuniones o al volante, no es normal y no debe resolverse a base de siestas ni de café. Puede deberse a un sueño insuficiente, a una apnea del sueño, a efectos de medicación, a depresión u otros problemas. Si tu somnolencia diurna es frecuente o te preocupa, consulta con tu médico.
Esto es especialmente importante si conduces o manejas maquinaria. El sueño al volante es una causa conocida de accidentes y no debe tomarse a la ligera.
Siestas en niños y personas mayores
En la infancia pequeña las siestas forman parte del desarrollo y van desapareciendo con la edad. En personas mayores son frecuentes y pueden ser normales; si se vuelven muy largas o hay confusión al despertar, merece la pena comentarlo con un profesional sanitario.
En resumen
La siesta corta, a primera hora de la tarde y sin que robe horas a la noche, es una herramienta razonable para la mayoría de las personas. Si duermes bien por la noche y te sienta bien, no hay motivo para renunciar a ella. Si te cuesta dormir de noche, prueba a prescindir de la siesta durante unas semanas y observa si mejora. Y si el cansancio es constante, busca la causa en lugar de taparlo con más descanso diurno.