¿Por qué me despierto de madrugada y no puedo volver a dormir?

Los despertares nocturnos son frecuentes. Repasamos sus causas habituales, qué puedes hacer y cuándo conviene pedir una valoración.

Contenido informativo: no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Abrir los ojos a las tres o las cuatro de la madrugada y no conseguir volver a dormir es una de las quejas de sueño más comunes. Es desagradable, pero rara vez es un signo de algo grave. Entender por qué ocurre ayuda a reducir la angustia que lo acompaña.

El sueño no es continuo

Durante la noche pasamos por varios ciclos de sueño, y entre ellos es normal tener breves despertares de los que ni siquiera nos acordamos. El problema surge cuando uno de esos despertares se alarga: empezamos a pensar, miramos la hora, calculamos cuánto nos queda para levantarnos y la preocupación nos mantiene alerta.

Con la edad, el sueño tiende a hacerse más ligero y más fragmentado, por lo que los despertares nocturnos son más frecuentes en personas mayores.

Causas frecuentes

Pueden influir varios factores, solos o combinados:

Qué puedes hacer en el momento

La clave es no entrar en una batalla contra el insomnio. Algunas pautas generales:

Qué puedes hacer durante el día

Los hábitos diurnos influyen mucho en la noche. Mantén horarios regulares, expónte a la luz natural por la mañana, haz ejercicio con regularidad y evita dormir siestas largas. Limita la cafeína desde la tarde y modera el alcohol. Reserva un rato del día, mejor temprano que tarde, para pensar en preocupaciones o planificar tareas, de modo que no se concentren todas a la hora de dormir.

Cuándo consultar

Es conveniente pedir cita con tu médico de familia si los despertares se repiten durante semanas, si afectan a tu rendimiento o a tu ánimo, o si vienen acompañados de otros síntomas: ronquidos fuertes con pausas respiratorias, sensación de ahogo, dolor, tristeza persistente, pérdida de interés o cambios en el apetito. También si dependes de alcohol o de pastillas para dormir.

El tratamiento del insomnio crónico suele comenzar por estrategias de tipo psicológico y conductual, y en algunos casos el profesional puede valorar otras opciones. Lo importante es no automedicarse.

Y una idea tranquilizadora: una mala noche no te hará enfermar. El cuerpo es capaz de recuperarse, y quitar dramatismo a las noches malas es, paradójicamente, una de las mejores maneras de que mejoren.

Fuentes y lecturas recomendadas