Higiene del sueño: hábitos sencillos para dormir mejor

Qué es la higiene del sueño y qué hábitos diarios pueden ayudarte a conciliar el sueño y descansar con más regularidad.

Contenido informativo: no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Dormir bien no depende solo de «tener suerte». Aunque algunos problemas de sueño tienen causas médicas, muchos se alimentan de hábitos y circunstancias que sí podemos modificar. Al conjunto de prácticas que favorecen un buen descanso se le llama higiene del sueño.

Cuánto sueño necesitamos

Las necesidades varían de una persona a otra, pero los organismos de salud suelen señalar que los adultos necesitan al menos siete horas de sueño por noche para mantener una buena salud. Más importante que la cifra exacta es cómo te sientes al día siguiente: si estás alerta y con energía, probablemente duermes lo suficiente.

Hábitos que suelen ayudar

Estos consejos aparecen de forma recurrente en las guías de salud:

Qué conviene limitar

Algunas sustancias y hábitos interfieren con el descanso:

Si no te duermes

Quedarse dando vueltas en la cama durante mucho tiempo suele empeorar la frustración. Una recomendación habitual es levantarse, ir a otra habitación y hacer algo tranquilo con luz tenue hasta que vuelva el sueño, y entonces regresar a la cama. No se trata de forzar el sueño, que no se puede forzar, sino de reducir la presión que ponemos sobre él.

También ayuda anotar las preocupaciones antes de acostarte. Escribir una lista de pendientes o de cosas que te rondan la cabeza permite «dejarlas en el papel» y, para algunas personas, reduce los pensamientos que aparecen al apagar la luz.

Siestas y cambios de rutina

Una siesta corta puede ser reparadora, pero si tienes dificultades para dormir por la noche, conviene limitarla o evitarla, sobre todo si es larga o tardía. Los viajes, los turnos cambiantes y los cambios de horario alteran el ritmo del sueño, por lo que conviene volver a la rutina lo antes posible.

Cuándo consultar

Es normal tener alguna mala noche. Pero si los problemas de sueño se prolongan durante semanas, afectan a tu rendimiento o a tu ánimo, o si roncas con pausas respiratorias, te despiertas con dolor de cabeza o te quedas dormido durante el día sin querer, consulta con tu médico de familia. El insomnio y otros trastornos del sueño tienen tratamiento, y existen intervenciones psicológicas específicas con buena evidencia. No tomes medicación para dormir sin que te la haya recomendado un profesional.

Fuentes y lecturas recomendadas