Redes sociales y estado de ánimo: cómo usarlas sin que te pasen factura

Las redes conectan, pero también pueden alimentar la comparación y el malestar. Claves para observar tu uso y hacer cambios realistas.

Contenido informativo: no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Las redes sociales forman parte de la vida diaria de millones de personas: sirven para mantener el contacto, informarse, entretenerse o trabajar. El efecto que tienen sobre el ánimo no es el mismo para todos, y depende mucho de cómo y para qué las usamos. Más que demonizarlas, conviene observar qué nos aportan y qué nos quitan.

Lo que pueden aportar

Para algunas personas, sobre todo aisladas o con poca movilidad, pueden ser un puente valioso hacia otras personas.

Lo que puede resultar perjudicial

Cómo saber si te afecta

Las preguntas siguientes pueden orientarte:

Si las respuestas te preocupan, merece la pena hacer algún ajuste.

Cambios realistas

Con adolescentes

Conviene hablar con curiosidad y no solo con prohibiciones: qué usan, cómo se sienten, qué les preocupa. Establecer acuerdos familiares, como dejar los dispositivos fuera del dormitorio por la noche, funciona mejor si los adultos también los cumplen. Si hay señales de acoso, aislamiento, cambios bruscos de ánimo o autolesiones, conviene consultar con un profesional.

Cuándo pedir ayuda

Si notas que el uso de redes te genera ansiedad intensa, tristeza persistente, aislamiento o pérdida de control sobre el tiempo, o si te sientes acosado, habla con alguien de confianza y consulta con un profesional de salud mental. Si aparecen pensamientos de hacerte daño, llama al 112 en caso de peligro o a la línea 024, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas.

En resumen

No se trata de estar a favor o en contra, sino de usarlas con intención. Si lo que ves te hace sentir peor de manera repetida, cambiar qué consumes y cuánto es una decisión sencilla y a tu alcance.

Fuentes y lecturas recomendadas