Cómo es la primera sesión de terapia psicológica
Si nunca has ido a terapia, saber qué esperar de la primera sesión reduce los nervios. Te contamos cómo suele desarrollarse.
Pedir la primera cita con un psicólogo es un paso importante, y es normal sentir nervios. A menudo ayuda saber qué va a pasar. Aunque cada profesional trabaja a su manera, la primera sesión suele seguir un esquema parecido.
Antes de ir
Al reservar, puedes preguntar cuánto dura la sesión, cuál es el precio, cómo son las cancelaciones y si es presencial u online. También conviene comprobar que el profesional está colegiado.
Puedes preparar unas notas con lo esencial: qué te preocupa, desde cuándo, cómo afecta a tu día a día, qué has probado y qué esperas conseguir. No hace falta llevarlo escrito, pero ayuda cuando los nervios bloquean.
Qué suele pasar en la sesión
La primera consulta suele ser de conocimiento mutuo y de evaluación:
- Presentación y encuadre: el profesional explica cómo trabaja, la duración de las sesiones, la frecuencia y las normas básicas, como la confidencialidad y sus límites.
- Motivo de consulta: te preguntará qué te ha traído y cómo te sientes. Puedes contar lo que desees y a tu ritmo.
- Historia personal: es habitual que pregunte sobre tu situación actual, familia, trabajo, salud, sueño, consumo de sustancias y antecedentes relevantes.
- Objetivos: se suele hablar de qué te gustaría cambiar y cómo se podría trabajar.
- Plan inicial: al final, es común que el profesional comparta una primera impresión y proponga cómo continuar, con un número orientativo de sesiones o una revisión posterior.
Es posible que en esta primera sesión no obtengas respuestas cerradas ni un «diagnóstico»: la evaluación puede llevar varias sesiones.
La confidencialidad
Lo que cuentas en terapia está protegido por el secreto profesional. Existen excepciones legales y deontológicas, por ejemplo cuando hay riesgo grave para ti o para terceros. Un profesional serio te explicará estos límites desde el principio. Si tienes dudas, pregúntalo.
Tipos de terapia
El instituto de salud mental de Estados Unidos (NIMH) describe distintas psicoterapias, entre ellas la terapia cognitivo-conductual, que trabaja con la relación entre pensamientos, emociones y conductas. Hay otros enfoques, como los de aceptación y compromiso, los psicodinámicos o los sistémicos. El profesional debería explicarte su enfoque y por qué lo considera adecuado para tu caso.
Qué puedes preguntar
- ¿Qué experiencia tiene con mi tipo de problema?
- ¿Cómo trabajaremos y cuánto podría durar?
- ¿Con qué frecuencia nos veremos?
- ¿Cómo sabremos si estoy mejorando?
- ¿Qué puedo hacer yo entre sesiones?
Si no encajas con el terapeuta
Es normal que no todos los profesionales encajen contigo. Una buena relación de confianza es importante para el proceso. Si tras una o dos sesiones no te sientes cómodo, puedes decírselo, y si no mejora, cambiar de profesional. No significa que la terapia no sirva.
Qué esperar a medio plazo
La terapia no suele ser una solución instantánea. Requiere implicación, tareas entre sesiones en algunos enfoques y algo de paciencia. Es común que al principio se remueva el malestar antes de mejorar. Con el tiempo, lo habitual es notar cambios graduales en cómo piensas, sientes y actúas.
En caso de urgencia
La terapia no es un servicio de urgencias. Si estás en peligro, llama al 112. Si tienes pensamientos de quitarte la vida, llama a la 024, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas.
Y recuerda: la primera sesión no es un examen. Basta con que vayas y cuentes lo que puedas.