Cómo ayudar a un amigo o familiar con ansiedad

Qué decir, qué evitar y cómo apoyar a alguien con ansiedad sin agobiarle ni agotarte tú. Consejos prácticos para acompañar.

Contenido informativo: no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Cuando alguien cercano sufre ansiedad, es habitual querer ayudar y no saber cómo. A veces, con buena intención, se dicen frases como «tranquilízate» o «no es para tanto», que acaban empeorando las cosas. Acompañar bien no requiere ser experto: basta con escuchar, respetar y animar a buscar ayuda cuando haga falta.

Entender qué le pasa

La ansiedad no es debilidad ni una cuestión de voluntad. Según la OMS, en torno al 5,8 % de la población mundial tiene un trastorno de ansiedad, y la mayoría de quienes lo necesitan no reciben un tratamiento eficaz. Puede manifestarse con preocupación constante, tensión, problemas de sueño, palpitaciones, miedo a ciertas situaciones o crisis de pánico.

Aunque desde fuera el miedo parezca desproporcionado, para quien lo siente es real y muy desagradable.

Qué puede ayudar

Qué evitar

Durante una crisis de pánico

Si presencias una crisis, mantén la calma y quédate a su lado. Dile que es una reacción de miedo que va a pasar. Invítale a respirar despacio, con una voz suave, por ejemplo inspirando por la nariz y espirando lentamente por la boca. Pregúntale si prefiere que le hables o que simplemente te quedes cerca. Si es la primera vez, si hay dolor intenso en el pecho o te preocupa que sea un problema físico, busca atención médica o llama al 112.

Cuidarte tú

Acompañar a alguien con ansiedad puede resultar agotador. Establecer límites no es egoísmo: puedes ayudar sin renunciar a tu descanso ni a tu vida. Pide apoyo a otras personas y, si lo necesitas, consulta tú también con un profesional. Ayudas mejor si estás bien.

Cuándo insistir en la ayuda profesional

Conviene animar a consultar si la ansiedad dura semanas, limita su vida diaria, se acompaña de crisis de pánico o evitación creciente, o de consumo de alcohol u otras sustancias para calmarse. Existen tratamientos eficaces, y buscar ayuda pronto suele facilitar la recuperación.

Por último, ten paciencia con el proceso. La recuperación de la ansiedad no suele ser una línea recta: habrá días mejores y otros peores. Reconocer los avances pequeños, como haber salido a un sitio que antes evitaba, es una forma de apoyo muy valiosa.

Si en algún momento menciona que piensa en hacerse daño o en quitarse la vida, no lo pases por alto: llama al 112 en caso de peligro o a la línea 024, gratuita, confidencial y abierta las 24 horas, y consulta a un profesional cuanto antes.

Fuentes y lecturas recomendadas