El estigma en la salud mental: por qué frena la ayuda y cómo combatirlo

El miedo al qué dirán hace que muchas personas no pidan ayuda. Entiende qué es el estigma y qué puedes hacer tú para reducirlo.

Contenido informativo: no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Muchas personas con problemas de salud mental tardan meses o años en pedir ayuda. A veces no es por falta de recursos, sino por miedo: miedo al juicio de los demás, a que les consideren débiles o a que les traten diferente. Ese miedo tiene nombre: estigma. Entenderlo es el primer paso para reducirlo.

Qué es el estigma

El estigma son las actitudes negativas, los prejuicios y los estereotipos hacia las personas con problemas de salud mental. Puede manifestarse de tres formas:

Por qué hace daño

Según la Organización Mundial de la Salud, los trastornos mentales son frecuentes en todo el mundo, y el estigma y la discriminación siguen siendo barreras importantes para que las personas busquen y reciban atención. Puede llevar a ocultar el malestar, retrasar la consulta, aislarse o abandonar un tratamiento, y a que el problema se agrave.

Mitos habituales

Qué puedes hacer tú

Si el estigma te afecta a ti

En el trabajo

Muchas personas temen hablar de salud mental en su empresa. Si necesitas ajustes o una baja, conviene hablar con el médico y valorar a quién informar y cuánto. Las organizaciones pueden reducir el estigma con una comunicación respetuosa, formación a mandos y adaptaciones razonables.

Cuándo no esperar

Si tú o alguien cercano piensa en hacerse daño, no dejes que el miedo a lo que digan retrase la ayuda. Llama al 112 en caso de peligro, acude a urgencias o llama a la línea 024, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas.

Para terminar

El estigma pierde fuerza cada vez que se habla de salud mental con naturalidad. Cada conversación respetuosa, cada consulta que alguien se atreve a pedir y cada prejuicio cuestionado contribuyen a que pedir ayuda sea más fácil para todos.

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